El pasado lunes, 5 de mayo fue un día especial en nuestra Primaria. Recibimos una carta, donde Jesús nos contaba, con mucho cariño, lo que le había ocurrido en Semana Santa. Pero nos contó que estaba muy feliz porque tenía una vida nueva, una vida presente en nuestras risas, nuestros abrazos, nuestros gestos de ternura con los demás. Nos dijo que siempre estaría en nuestros juegos en el patio, cuando ayudáramos a nuestra familia en casa y cuando escucháramos y trabajáramos en clase. Jesús estaba tan feliz que nos invitó a su gran fiesta de la Pascua. Muy felices por este mensaje de esperanza y alegría, quisimos celebrar esta fiesta de la manera que más nos gusta… ¡jugando! Nuestros patios se llenaron de juegos y risas, globos, cuerdas, pañuelos de colores, carteles para pintar… Disfrutamos y nos divertimos juntos y la tarde acabó con otra pequeña carta donde Jesús nos animaba a querernos, respetarnos y tratarnos muy bien siempre. Acabamos con un grito de fuerza y de verdad: “¡Qué gane siempre el amor!”
Jesús ha resucitado, está a nuestro lado y lo hemos celebrado con muchísima alegría.

